Un buen nivel de fuerza ayuda a que los cambios que se producen durante el embarazo se puedan llevar mejor, especialmente los cambios de peso, o cambio del centro de gravedad. Mejorar nuestra condición física ayudará a prevenir aumentos de tensión o de azúcar, además de que nos ayudará a que nos preparemos para la llegada del bebé en el parto y la lactancia.
Una sesión grupal (máximo 9 personas) de entrenamiento con una monitora especializada y una sesión de sala de máquinas con ejercicios pautados por la misma.